mayo 23, 2012

PARA OTRA NOCHE - Pensamiento de algún ciudadano


Camino lentamente y siento el pecho
con humo de tabaco y el disfrute
de ver la hermosa Luna compañera.

Escucho algunos pasos que me alertan:
—Me sigue— y doy chance a que me alcance.
Apenas a dos pasos tras de mí
un grito pide ahora —¡Déme todo!

El pucho suelto y giro al detenerme
lo miro cara a cara y ni me importa
la vida del maldito delincuente.

¡Bolsillos,... déme todo lo que tenga!
Sumiso, del izquierdo, ochenta pesos
le extiendo y él los cuenta en lo oscuro.
También de mi derecho el pavonado
que cándido, pensando en un dinero
se asombra al observar el “treintiocho”

Y mira en desconcierto que disfruto
su pecho en que las balas se le hundían;
las cuatro, una tras otra, al corazón.



El “Rossi” va otra vez a mi bolsillo
y quema, pues el caño está caliente.

Tranquilo y sin mirar al infeliz
prosigo ese ritual de mi paseo
y enciendo otro nuevo cigarrillo.

Ni se oye el cantar de ningún grillo;
silencio del sereno sin que nadie
se asome por saber esas razones
de cuatro fuertes truenos que produje.

Dejé a “sus” ochenta allí en su mano
pues justo me parece contribuir
a que alguien triste entierro a él le pague,
pues yo como cristiano bien entiendo
que es bueno que ayudemos, simplemente.

En casa tomo el “Rossi” y me sonrío
lo limpio y en caricias lo preparo
cargándole otras cuatro en su tambor
que queda ahora con seis para otra noche
y plácido me duermo al acostarme.

Aquí sólo les narro en verso blanco
y esperen a mañana, en la mañana;
el ver en policiales de los diarios
noticias del estúpido ladrón.

Orlando F. Menéndez, 16/12/2008  12:15
(del libro "Entre el odio y mis amores, mientras sorbo mi café")

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