¿Por qué no decir qué siento,
¿Por qué retengo y espero
buscando un tiempo oportuno;
solo porque los 'ninguno'
no aceptan que sea sincero?
¿Por qué cuidar mis palabras
si los otros no las cuidan,
y hasta con gestos prodigan
que no les soy de su agrado?
¿O acaso mi desenfado
da derecho a que maldigan?
¿Quién rayos se creen que son,
mirando pajas en mi ojo
–o hasta quizás un abrojo–
cuando la viga pesada
que tienen en su mirada
les demuestra que son flojos?
Quiero decir a los turros
que siempre están criticando;
que se vayan habituando,
porque me tienen podrido
que siempre salga un jodido
y diga que estoy errando.
Y para ir culminando
quiero decir hacia abajo,
lanzando el escupitajo
que se les pegue en la jeta
de su estúpida careta:
¡Que se vayan al barajo!
© Orlando Francisco Menéndez
03/06/2008, 03:40 Argentina
