Esa luz gris de lluvia
que hoy entró por mi ventana
y el tintineo de sus gotas todo el día
me encerraron en mi hogar de soledad
disfrutando de escribir algunos versos
sin las musas que me inspiren ni me alienten.
No hay razones ni siquiera en lo que siento
pero a veces es quizá que enloquecido
me cobijo en mi café que me alimenta.
El alma, el interior, mi yo secreto,
va buscando asomarse al exterior
pero en vano es que sólo esparce grafos
y vuelve a esconderse en el café.
—















