¡Ay, Mara, Marietha mía, ay, mi Vidurria, diría! hoy desperté feliz y pensando en el desliz que ayer pudiera haber sido y que hubiéramos vivido de no ser por el percance que nuestra ciencia no alcance a comprender la PC pues lo único que sé que de una u otra manera con tu gracia tan sincera, tu belleza y perfección que me incitaba a la acción de abordar el primer vuelo pues verte no es un consuelo y ya quiero mucho más al ver lo hermosa que estás pues así no me conformo aunque viendo tu contorno tu porte y tu caminar cuando al cuadro enderezar para el gusto darme fuiste demostrarme que quisiste que te viera toda entera y así, de esa manera a mi me distes el gusto de ver tu cuerpo; y no es justo que en tu cuarto hiciera frío pues yo con todo mi brío así no me conformaba pues te juro que miraba más allá del atavío porque ya siento que es mío tu cuerpo todo y persona pues ¿quién al verte razona y no se pone hecho un loco? pues todo resulta poco ni alcanza una noche entera para pasión que quisiera al darte todo mi amor y envolverte en mi calor ¡y hacer aquello que hiciera que distancia no impidiera!