Día gris, húmedo, opaco;
hasta el aire pareciera
que translúcido no fuera,
y en las ramas retorcidas
que asoman secas y frías
no hay ni un gorrión que viniera.
Oí al agua, que ya hervía
Oí al agua, que ya hervía
y a la cocina marché
a prepararme el café
de mi costumbre invariable
y dándole un sorbo amable
regreso adonde dejé.
No hay viento, no hay sonidos
No hay viento, no hay sonidos
me hace tomar conciencia
que el bello estado insular
no logro aun alcanzar;
deberé tener paciencia.
Es domingo inspirador
Es domingo inspirador
y el mañana es parecido
el martes ya convencido
que viviré otra semana
solo del alma dimana
luego jueves –la mitad–
un viernes sin novedad,
el sábado a la mañana
de nuevo el fin de semana
