2014/06/24

CONMIGO MISMO (casi las dos y veinte)


—¿Qué haces aquí, Orlando,
a estas horas despierto?—,
me pregunté boquiabierto.

—Yo me estoy hoy desvelando—,
me respondí en desconcierto. 

Porque realmente es muy cierto
¡qué debí estar descansando!

24/6/2014  02:18 GMT-03:00

2014/06/21

Holdout Creditors

                                   (endecasílabos tristes)

Yo no sabía cuánto se debía
pero atañía porque aquí vivía.

Ya se advertía y no se creía,
se descubría y no sorprendía.

Y todavía en cada nuevo día
comprendería cuánto aprendería.

Pues percibía cuánto dolería
mas sonreiría y no me amargaría.

Y la ironía mientras escribía
es que con poesía mi café sorbía.


© Orlando

2014/05/21

Letra


Una etapa en esta tarde
cuando concibo y comprendo
de mis musas, la desidia.

Ningún plectro, ningún soplo,
ningún grafo que lograse
acaso una torpe letra.

Orlando F. Menéndez

2014/04/24

Si te quedaras

Ante la muerte de él, ella medita:

Si tan sólo te quedaras un momento
y tu imagen que yo anhelo no se fuera,

si tu empeño en aferrarte permitiera

que estuvieras conmigo por más tiempo:

Pensaría que el amarte es la manera

y en mis sueños quedarías aun despierto.

Orlando F. Menéndez

2014/04/06

MÚSICA (acariciemos nuestra alma)



Desde  Jubal *, hijo de Lamec,  hasta  Johann Sebastian Bach; y
desde entonces hasta hoy,  con música acariciamos el alma.

La mayoría de las cosas que oyes diariamente es música;
no dejes de escuchar la buena música que producen
ramas y hojas de árboles movidas por la brisa.

Cualquier cosa que produzca sonido . . .
puede ser tu instrumento musical.

Oyendo y haciendo música,
acariciarás tu alma.

Acaríciala; es
tu alma.
___

_
* NOTA: 
Jubal, hijo de Lamec, fue “fundador de todos los que manejan el arpa y el caramillo” (Génesis 4:21). 

Orlando F. Menéndez

2013/10/17

Grito


Y caminé en la noche
deprisa y sin parar hasta la playa.

Y llegué hasta la orilla por la arena
donde el mar se detenía suavemente
planchando las olas de un final.

Y miré en la lóbrega lejanía
al cielo inclemente y mar bravío
que en estridentes truenos y borrascas
fundió el tenebroso horizonte con mi grito:

 —¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué…?!

© Orlando F. Menéndez

Aire


El vivir es respirar
y la belleza de ver
henchir el pecho, aspirar,
sentir la brisa en la piel.


© Orlando F. Menéndez