octubre 17, 2013

Grito


Y caminé en la noche
deprisa y sin parar hasta la playa.

Y llegué hasta la orilla por la arena
donde el mar se detenía suavemente
planchando las olas de un final.

Y miré en la lóbrega lejanía
al cielo inclemente y mar bravío
que en estridentes truenos y borrascas
fundió el tenebroso horizonte con mi grito:

 —¡¿Por qué…?! ¡¿Por qué…?!

© Orlando F. Menéndez

1 comentario:

  1. hermoso poema,llena el alma de emocion. Felicitaciones. Rosita Mazzei

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