2010/06/14

LLUVIA DE TRISTES VERSOS


De este húmedo opaco firmamento
que hoy llora la tristeza acumulada
se percibe la caricia de clemencia.

Era hora ya, que el cielo descolgara
tantas lágrimas en nubes contenidas
engañando en disimulos su tristeza.

Era hora que las mustias enramadas
inertes de frío y sedientas lamieran
resbalosas gotas de un chaparrón,

y se quedan levitando en tristes versos
las angustias que arrastraron tanto tiempo
esas nubes de ese cielo en estas ramas.



Orlando Francisco Menéndez
14/06/2010 12:20

2010/04/25

TIEMPO DE AMAR

(canción)
Atardecer en Mar del Plata

Tiempo de dejar
que la vida
se libere a su deriva
para amar.

Tiempo de empezar
otra vida
que le pueda dar cabida
al amar.

Tiempo de cantar
a la vida
que se siente bella y viva
por amar.

Tiempo por estar
muy unidas
en la playa nuestras vidas
con el mar.




Orlando F. Menéndez 
24/04/2010 11:30 (GMT-03:00)

2010/04/16

Mar del Plata y la gata


Mar del Plata destellando luminares 
en el límpido y cerúleo azul del cielo
y los pájaros surcándolo en su vuelo
con la luna o con el sol yo la abrazare
a la gata que meneándose con celo
me besare y me mordiere en conquistares
cuando yo con mi mirada galanteare

pues mis ojos de expresión no tienen velo.
En el límpido y cerúleo azul del cielo
Mar del Plata destellando luminares. 



Gato de Mar del Plata
Orlando F. Menéndez
16/04/2010    (GMT-03:00)

2010/04/14

Siempre que la vida nunca alcanza


Siempre que la vida nunca alcanza
alcanza a entenderse que termina
termina con la muerte que domina
domina a nuestro "cuerpo-alma-mente".

Mente elucubrando en sus sueños
sueños de tener aparte una alma
alma sólo eterna en esos mitos
mitos de inmortal y para siempre.

Siempre que la vida nunca alcanza
alcanza a entenderse que termina,
termina la vida entiendan– siempre.

© Orlando F. Menéndez
14/04/2010 16:20 (GMT-03:00)

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Nota:

En esta poesía, solamente destaco que los muertos están muertos, ya que no poseemos ningún alma o espíritu inmortal que siga viviendo después. 

No es de extrañar, entonces, que el rey Salomón, en el libro "Eclesiastés" que escribió en Jerusalén poco antes del año 1000 a.E.C., dijo lo que puede leerse en


Eclesiastés 9:5, 6 y 10
5 Porque los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto, ni tienen ya más salario, porque el recuerdo de ellos se ha olvidado. 
6 También, su amor y su odio y sus celos ya han perecido, y no tienen ya más porción hasta tiempo indefinido en cosa alguna que tenga que hacerse bajo el sol.
10 Todo lo que tu mano halle que hacer, hazlo con tu mismo poder, porque no hay trabajo ni formación de proyectos ni conocimiento ni sabiduría en el Seol, el lugar adonde vas.

No obstante, la verdadera esperanza es que los muertos serán resucitados.
El apóstol Juan terminó de escribir desde Éfeso o cerca, en el año c. 98 E.C., el Evangelio que lleva su nombre, donde se encuentra registrada esta promesa de Jesucristo que se pueden leer en

Juan 6:39
39 Esta es la voluntad del que me ha enviado, que no pierda nada de todo lo que me ha dado, sino que lo resucite en el último día.

Y también, en “Hechos de los apóstoles”, que es el documento histórico del médico Lucas, que terminó de escribir en Roma, año c. 61 E.C., se registró que el apóstol Pablo, sometido a juicio ante el gobernador Félix, en Cesarea, año 56, dijo lo que puede leerse en

Hechos 24:15
15 y tengo esperanza en cuanto a Dios, esperanza que estos mismos también abrigan, de que va a haber resurrección así de justos como de injustos.

2010/04/13

A MARÍA


Quiero estar entre tus sueños,
tus deseos e ilusiones,
y saber de esas pasiones
de esos besos y sus dueños.



Orlando F. Menéndez

2010/04/08

SOMOS DIFERENTES

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¿Dices que no me entiendes
y con frases disimulas?...

Es que somos diferentes,...

... tú das patadas de mula
pero yo te hablo de frente.
——————


Sin metáfora me muero

A modo de "cameo" y para ilustrar la poesía,
se me ocurrió esta composición fotográfica.

Sin metáfora me muero
en este día soleado
sintiéndome extrañado
por convulsión que me aqueja
una inquietud que me deja
escribirles de mi estado.

De mi estado de temblor
porque mi cuerpo y mis manos
y mis dedos que están sanos
tiemblan extraño y no entiendo
si acaso me estoy muriendo
en poesía y versos vanos. 

Vanos de echarle Fernet
al Cinzano —pues me falta
el Campari que me encanta—,
tomé un coctel de pastillas
y sentado aquí en mi silla
les vuelco el alma que canta.

Que canta desde mi ser
describiéndole estos hechos
en que apelo a mis pertrechos
para poder mejorar
y mi vida continuar
de aliento y alma desechos.

Desechos del enjuiciar
porqué les escribo así
no entienden mi frenesí
de describir el instante
pues ya me encuentro campante
y hasta creo que hoy nací.


Nací, digo, porque ahora
estos versos escribía
pues de amor y de poesía
muñido de mi bagaje
con efecto del brebaje
sin metáfora moría.
Orlando F. Menéndez