marzo 25, 2008

QUE DISTANCIA NO IMPIDIERA

¡Ay, Mara, Marietha mía,
ay, mi Vidurria, diría!
hoy desperté feliz
y pensando en el desliz
que ayer pudiera haber sido
y que hubiéramos vivido
de no ser por el percance
que nuestra ciencia no alcance
a comprender la PC
pues lo único que sé
que de una u otra manera
con tu gracia tan sincera,
tu belleza y perfección
que me incitaba a la acción
de abordar el primer vuelo
pues verte no es un consuelo
y ya quiero mucho más
al ver lo hermosa que estás
pues así no me conformo
aunque viendo tu contorno
tu porte y tu caminar
cuando al cuadro enderezar
para el gusto darme fuiste
demostrarme que quisiste
que te viera toda entera
y así, de esa manera
a mi me distes el gusto
de ver tu cuerpo; y no es justo
que en tu cuarto hiciera frío
pues yo con todo mi brío
así no me conformaba
pues te juro que miraba
más allá del atavío
porque ya siento que es mío
tu cuerpo todo y persona
pues ¿quién al verte razona
y no se pone hecho un loco?
pues todo resulta poco
ni alcanza una noche entera
para pasión que quisiera
al darte todo mi amor
y envolverte en mi calor
¡y hacer aquello que hiciera
que distancia no impidiera!


Orlando F. Menéndez, 25/03/2008

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